Cristiano Ronaldo, lesionado en Almería, no pudo presenciar desde el césped del Santiago Bernabéu el homenaje que le brindó ante el Galatasaray su público, ansioso por ver a su jugador franquicia alzar un Balón de Oro que el madridismo reclamó mostrando 45.000 caretas con el rostro del futbolista portugués antes y durante el duelo contra el cuadro turco.
El Santiago Bernabéu estuvo lejos de llenarse en una fría jornada de miércoles en la capital, el rival no era el de mayor entidad para sellar una noche inolvidable y así el esperado homenaje a la estrella blanca no tuvo el lucimiento previsto durante la preparación de los actos estos últimos días.
La parte más visible del tributo lució en el fondo norte a través de una pancarta gigante confeccionada por dos peñas, La Clásica y Barajas, que adornaron el estadio merengue con un mensaje claro: "Balón de CristianOROnaldo". Tal vez demasiado poco para tan gran empresa.
De hecho tanto en los minutos 7 como 77, momentos previstos para alzar pancartas y colocarse las caretas, el público se mantuvo excesivamente frío ante la atenta mirada del principal protagonista.
Con todo, nunca antes la hinchada blanca se había pronunciado de una manera tan abierta sobre un premio que no logra un jugador del Real Madrid desde 1959, cuando Alfredo Di Stéfanoconsiguió el título después de completar un curso completo en las filas del cuadro de Chamartín.
Después, otros consiguieron ese cetro. El portugués Luis Figo, el brasileño Ronaldo Nazario y el italiano Fabio Cannavaro. Los tres, en 2000, 2002 y 2006, respectivamente, recogieron el galardón mientras estaban en las filas del Real Madrid. Sin embargo, una gran parte de la temporada en la que brillaron para ganar el Balón de Oro la hicieron en otros clubes comoBarcelona, Inter y Juventus.
Tal vez por eso, 54 años después del título que consiguió Di Stéfano, el Real Madrid se ha implicado más que nunca para que uno de los suyos vuelva a lucir un premio que sea blanco al cien por cien. Ni siquiera Raúl González, cuando en 2001 quedó segundo por detrás del inglés Michael Owen, disfrutó de un apoyo tan brutal por parte de los seguidores madridistas.
Es el efecto que ha logrado Cristiano, casi descartado de las quinielas antes de que el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, fuera grabado durante una conferencia en la universidad de Oxford. En ella, reconoció ser admirador de Lionel Messi e imitó cómicamente los movimientos del portugués, al que llamó "comandante".
En señal de agradecimiento Cristiano escribió durante el partido en su cuenta de Twitter:"Gracias a todos los aficionados por su enorme apoyo. Desearía estar ahí para poder ayudar a mi equipo".
Porque al margen del resultado lo que ha dejado claro el Bernabéu en una jornada más de Champions es posicionarse con rotundidad a favor de su jugador estrella. Cristiano no estuvo en el campo, pero sí tuvo presencia en la grada gracias a 45.000 caretas y un ambiente entregado a su figura.
Si gana, podrán ser rememoradas como las 45.000 máscaras que exigían un Balón de Oro. Si pierde, a lo mejor todo se recordará como una mascarada. La solución, el próximo 13 de enero en Zúrich.
